Solidaridad y deporte forman una combinación ganadora y perfecta para todos los niños. Al aunar ambos conceptos se consiguen jóvenes más respetuosos y con valores que además están en buena forma y con una salud de hierro. ¿Cómo conseguir que ambos calen en nuestros pequeños? De la mejor forma posible, con el ejemplo.

Sí, papás y mamás, sois el primer espejo en que se miran vuestros hijos. Así que si arregláis los problemas gritando, ellos entenderán que es la forma de conseguir lo que uno quiere. Pero si sois personas solidarias, amantes del deporte y la vida sana, ellos también serán conscientes de que esa es la manera correcta de proceder.

Por eso es importante criar a nuestros pequeños en un ambiente de solidaridad y deporte. Y si bien la actividad física no es difícil de aceptar por los niños, ya que se pasan el día de un lado a otro sin parar y les encanta correr, saltar y divertirse, no es tan sencillo conseguir que sean generosos y empáticos, aunque ni de lejos es una misión imposible.

 

Solidaridad y deporte, cómo se inculcan en los niños

Dijo una vez Eduardo Galeano que “la caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo”. Por ello es importante que no confundamos ambas.

Nuestros pequeños deben ser solidarios. No significa que no sea bueno que se comporten de forma caritativa también, pero ante todo han de ser respetuosos y saberse iguales a los demás, pero nunca por encima, ni mucho menos por debajo.

solidaridad y deporte

 

Por ello es importante hacerles entender que:

  • El cerebro de un niño está en pleno desarrollo. Según su edad, se le pueden dejar ciertas responsabilidades y cargas, pero estas no podrán ser excesivas. Sin embargo, si el chico sufre una pesada carga que le afecta, nos da la oportunidad perfecta para ser solidarios con él y demostrarle en primera persona en qué consiste. Ayúdale a llevar ese peso, pero no lo hagas por él, hacedlo de forma compartida. En este caso, el deporte es un ejemplo perfecto.
  • Desde que nace, la vida del niño es una preparación constante para su vida adulta. La educación reglada, su entorno familiar… todo se enfoca de esa forma hoy en día. Al vivir en sociedad, es importante que aprenda el valor del trabajo en equipo, requerido siempre de compañerismo y solidaridad. Nuevamente el deporte es un gran aliado en este sentido. La colaboración de todo el equipo siempre será más fuerte que la individualidad.
  • La solidaridad es uno de los más bellos valores que podemos inculcar a nuestros hijos. Que aprendan a disfrutar del placer de compartir hace su mundo mucho más bonito y pleno. Si hay algo que une lazos es el deporte, que se convierte en el acicate perfecto para que los chicos sean más felices generosos en el esfuerzo hacia los demás.
  • Hoy en día mucha gente sufre la lacra de la soledad. Vivimos una sociedad cada vez más individualista donde la comunicación y la empatía se hacen necesarias, pero se diluyen como azucarillos. Es misión nuestra que los chicos hereden un mundo mejor que el que nosotros tenemos. Por ello es necesario que los niños aprendan los valores del deporte como la competitividad bien entendida, el compañerismo y la importancia del equipo.

 

Solidaridad y deporte, actividades inseparables para el niño

Debemos entender la solidaridad como el compartir las cargas de los demás. Hemos de saber cuándo apoyarnos y dar apoyo a otras personas o al grupo. El deporte es vital en este sentido, ya que el trabajo en equipo impera en todo momento. Incluso en las disciplinas individuales, los deportistas se apoyan en entrenadores y compañeros que les animan a seguir adelante y ser cada día mejores.

Los niños, en sus primeros años de vida, mientras descubren el mundo, son egoístas por naturaleza. Por eso nosotros, sus padres, debemos ser comprensivos, pacientes y generosos en el esfuerzo para inculcar en ellos los bonitos valores de la solidaridad y el deporte.

Como hemos visto, la vida está llena de situaciones ideales para inculcar en los pequeños los valores más positivos de cuantos tenemos los seres humanos. Así que no desunamos solidaridad y deporte y dejemos que nuestros niños sean cada día más sanos, saludables, generosos y amables. Ellos nos lo van a agradecer.

 

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