En este post queremos enseñaros por qué es importante que vuestro hijo tenga amigos, así como una buena relación con sus hermanos.

Importancia de la amistad

La amistad es una de las cosas más importantes de la vida y adopta especial relevancia durante la niñez, dado que la infancia es un periodo esencial para sentar la base de futuras relaciones sociales sanas. El ser humano es, por naturaleza un ser social, por este motivo, los niños deben aprender desde las primeras etapas de su vida habilidades sociales como la cooperación, el control de las emociones o el compartir. De esta forma, nuestros pequeños deben educarse en un correcto comportamiento y, gracias a la amistad, comprenderán mejor las sensaciones y sentimientos de otras personas, así como sus opiniones y diferentes modos de actuar.

Además, el compañerismo con otros niños, fortalecerá un correcto desarrollo de su autoestima y mejorará su rendimiento académico. Gracias a sus amigos comprenderán la importancia del tiempo compartido y del “dar y recibir”. Los niños han de sentirse aceptados por otros niños dado que, en caso contrario, sentirán una gran aflicción emocional y les será más difícil alcanzar la felicidad.

De esta forma, podemos resumir los beneficios que supone la amistad para los niños en los siguientes puntos:

  • Desarrollo de la empatía y cooperativismo.
  • Mejora en la solución de conflictos.
  • Apoyo a los demás y recepción de reconocimiento por su parte.
  • Mayor seguridad y control de su carácter.
  • Salud mental, bienestar y felicidad.
  • Más facilidad para alcanzar objetivos.
  • Mejor rendimiento escolar.

 

Como padres ¿qué podemos hacer para fomentar las amistades de nuestros hijos?

Para ayudarles a tener amigos es importante que los animemos a realizar actividades extraescolares, pero nunca imponiéndoles las que a nosotros nos gusten, si no que debemos dejarles elegir las que más les llamen la atención.

Sé siempre un modelo a seguir para ellos, interésate por todo lo que te cuenten y escúchalos con atención, así aprenderán a respetar y mantener una conversación. Muéstrate receptivo cuando te pidan ir a jugar a casa de algún amigo o cuando decidan invitarlo a casa, e, incluso, puedes sugerirles que hagan los deberes con otro niño en tu casa o en la suya, siempre bajo la supervisión de un adulto.

¡Ármate de paciencia y los resultados serán formidables!

 

Las relaciones filiales

De la misma forma que la amistad contribuye al desarrollo social y emocional de nuestros hijos, las relaciones fraternales también tienen un gran peso y ayudan a establecer importantes lazos afectivos. Con un hermano compartimos no sólo los genes sino la misma educación, vivencias, cultura, clase social y recuerdos; además, en numerosas ocasiones, el mismo baño e incluso habitación, juguetes y ropa.

Los hermanos nos acompañan durante toda la vida, dado que son los miembros de nuestra familia con los que más tiempo coexistimos y suponen un gran apoyo desde la infancia a la vejez.

Durante la niñez, los hermanos son nuestra principal compañía y establecemos con ellos sentimientos de cariño, lealtad y, a veces, también hostilidad; es común asimismo entre hermanos durante esta etapa una enseñanza mutua en materias educativas y en resolución de conflictos, mientras que, durante la adolescencia, tienden a convertirse en grandes aliados y consejeros. En la madurez, a pesar de vivir frecuentemente vidas separadas debido a la implementación de una nueva familia normalmente ya con hijos, continúan suponiendo un gran apoyo, tanto si decidimos ser padres como si no, puesto que nuestros sobrinos también serán muy importantes para nosotros, y nuestros hermanos seguirán siendo una fuente adicional de cariño. En la vejez, con suerte, seguirán presentes, y es habitual un mayor acercamiento, sobre todo en casos de viudedad en los que nos brindan compañía igual que lo hicieron al comienzo de nuestras vidas.

En definitiva, las relaciones fraternales son extraordinarias y están basadas en el respeto, cariño, admiración y una inestimable confianza.

¡Un apoyo único y especial para toda la vida!

 

¿Cómo podemos estrechar los vínculos fraternales?

Existen diversas medidas que contribuyen a estrechar los lazos entre hermanos y nos ayudarán a que la convivencia sea óptima. Así pues, te presentamos algunos consejos para lograrlo:

  • Fortalece el núcleo familiar: realiza actividades conjuntas con todos los miembros de la familia como viajar juntos durante las vacaciones o compartir juegos de mesa. A la hora de jugar es bueno que los padres sean un equipo y los hijos otro para acercarlos el uno al otro ¡unirán sus fuerzas para derrotaros!
  • Fomenta el diálogo: en caso de conflicto entre ellos no intervengas como mediador a no ser que sea necesario, dales tiempo de que puedan solucionar sus problemas ellos mismos. Si finalmente debes mediar la disputa, haz que cada uno comprenda lo que ha hecho mal y cómo debe comportarse la próxima vez.
  • Estrecha su unión tú mismo: Graba el mensaje en cada uno de ellos desde sus primeras etapas de que su hermano es una de las personas más importantes que existen y, como tal, debe quererlo y respetarlo. Debe comprender que le acompañará siempre y será su mejor apoyo.
  • Dales su espacio a cada uno: es importante que conozcas a cada hijo de forma individual y prestes atención a sus gustos y opiniones de forma separada, ¡son hermanos pero son personas diferentes!

Si tienes un sólo hijo y te estás planteando tener otro te recomendamos encarecidamente que amplíes la familia. Tener más de un hijo es bueno para todos ¡especialmente para tu primer retoño!

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