Las Olimpiadas infantiles son un proyecto didáctico basada en el juego, una herramienta fundamental para la educación de los niños. Con esta fantástica propuesta se pretende transmitir a los más pequeños valores de vital importancia como el respeto, la solidaridad y la amistad, además de una serie de conocimientos imprescindibles para su correcto desarrollo.

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El nacimiento de los Juegos Olímpicos

Los Juegos Olímpicos son la competición deportiva más importante del mundo y, en ella, participan los mejores atletas de cada país. Datamos las primeras Olimpiadas en el año 776 a. C porque de esa fecha es la primera prueba escrita con la que contamos, aunque, tal vez, se celebrasen otras con anterioridad. Su nombre radica en el lugar de celebración: Olimpia, en Grecia, y tenían lugar cada 4 años, periodo de tiempo al que denominaban Olimpiada.

Los participantes competían en honor a Zeus, antiguo dios griego, y, según la leyenda, un historiador griego llamado Pausanias contó que Heracles, Ideo y sus cuatro hermanos corrieron a Olimpia para entretener a Zeus en cuanto supieron de su nacimiento. Heracles ganó la carrera al llegar primero y, como premio, le colocaron una corona de olivo sobre la cabeza; de esta forma, comenzó la celebración de los Juegos en honor al gran Zeus.

Los antiguos Juegos Olímpicos tenían un reglamento muy estricto que se cumplía a rajatabla y en el que se dictaba que todos los atletas participantes debían acatar el veredicto de los árbitros, además de cumplir otros requisitos como no ser esclavo ni delincuente y ser de nacionalidad griega. Como curiosidad, podemos destacar que las mujeres tenían prohibido tanto participar como asistir a los Juegos.

De esta forma, los Juegos, eran un momento de gran relevancia y, durante su celebración, incluso las guerras debían pararse y estaba prohibido fabricar armas. Se inauguraban y clausuraban con festejos y ofrendas a los dioses que incluían sacrificios y grandes banquetes.

Los ganadores obtenían una compensación económica vitalicia y eran considerados como héroes donde quiera que fuesen. Los Juegos tuvieron lugar hasta que los romanos conquistaron Grecia y los prohibieron en el año 393 d.C, motivo por el que no volvieron a celebrarse hasta finales del s.XIX, cuando un historiador francés llamado Pierre de Coubertin los recuperó en un intento de rescatar los antiguos ideales clásicos. Finalmente, en Atenas, en el año 1896, tuvieron lugar las primeras Olimpiadas de la era moderna que han continuado vigentes hasta la actualidad.

 

Olimpiadas infantiles: una propuesta pedagógica innovadora

Por lo general, a los más pequeños, les encanta ver las competiciones de los Juegos Olímpicos y este hecho ha sido utilizado para crear, con una finalidad didáctica, sus propios Juegos.

Se trata de una proposición cada vez más común en los centros de enseñanza que los docentes han sabido aprovechar para enseñar a nuestros hijos valores de sana competencia como el juego limpio y la paz.

En las Olimpiadas infantiles tienen lugar numerosas competiciones atléticas en las que pueden participar todos los niños, además de algunas actividades previas como la enseñanza de la Historia Olímpica y el conocimiento de su bandera, la narración de cuentos de mitología griega y la fábula de “La liebre y la tortuga”, con una moraleja totalmente acorde a la filosofía que se pretende transmitir.

Es bastante común también, con la ayuda de los profesores, la fabricación de antorchas olímpicas de material reciclable, así como otorgar medallas a todos los participantes, eso sí, hechas completamente de chocolate.

olimpiadas para niños

 

Con la celebración de estas Olimpiadas para niños se transmiten enseñanzas como el autoconocimiento, el descubrimiento del medio físico, social y cultural, el conocimiento de varios deportes, el compañerismo, el aprendizaje de normas sociales y la interculturalidad.

Asimismo, gracias a la práctica de los deportes, se consigue un desarrollo psicomotriz y equilibrio correctos, corrección postural, un aumento de la flexibilidad, velocidad y coordinación, así como una adopción de un estilo de vida saludable con la práctica de ejercicio físico regular.

 

El juego: un aprendizaje lúdico

Por todos es sabido que la mejor forma de enseñar a los niños es mediante el juego, por este motivo, la etapa de escolarización y educación infantil debe aprovecharse para proporcionar a los más pequeños una educación emocional y en valores.

Con la utilización del juego para fines didácticos, lograremos formar a personas adultas solidarias y respetuosas, correctamente equilibradas e integradas y ¿no es esta la finalidad de la educación?

¡Lucha por unas Olimpiadas infantiles en el centro de tu hijo!

Te dejamos con un vídeo explicativo sobre el origen de las Olimpiadas, explicado mediante dibujos:

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