Entre los muchos juegos que puedes encontrar para tus hijos, hoy destacamos los laberintos para niños. Nuestros peques disfrutan jugando, lo que, además, les sirve para aprender. Pero, ¿qué beneficios, si los hubiera, descubrirán los infantes con este producto? No te despistes, porque los hay, y muchos, y, además, los conocemos ya mismo.

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Laberintos para niños, ¿por qué son tan buenos?

Lo cierto es que no podemos destacar un solo punto beneficioso de los laberintos para niños, sino muchos. Así pues, vamos arrancando ya con los más importantes. Toma buena nota.

Fortalecen la capacidad del niño para prestar atención

Te habrás fijado que un gran problema en los niños es su falta de capacidad para prestar atención a algo durante mucho tiempo. Bien es cierto que esta habilidad va mejorando según se hacen más mayores y encuentran hobbies que les gustan de verdad. No obstante, se puede trabajar desde bien pequeñines.

Un peque se despista con cualquier cosa, desde el vuelo de una mosca al sonido de un lápiz que cae al suelo. Pero, si tenemos algo que enfoque su atención poderosamente, nada habrá que entretenga al infante.

Como es lógico, aquí entra en juego el laberinto. Tener que encontrar el camino para solucionar esta especie de rompecabezas atraerá totalmente la atención del niño, ya que es una actividad que necesita de exactitud, observación, etc. Para ellos es todo un reto, lo que a su vez les permite mejorar y trabajar este aspecto.

Favorece las capacidades matemáticas del pequeño

También la resolución de problemas, lo que al fin y al cabo es un laberinto, es un ejercicio ideal para que el niño trabaje sus habilidades matemáticas. Así pues, encontramos en este juego un ejercicio educacional y formativo excelente.

Pero, además, también es un ejercicio que fomenta las capacidades espaciales de los pequeños, que se van desarrollando sobre todo en la etapa que va de los 0 a los 6 años. No obstante, sigue siendo positivo el trabajo en este sentido durante toda su infancia y juventud. Es más, es incluso útil para adultos, así que papás y mamás, apuntaos a resolver laberintos con los peques.

Obviamente, cada laberinto debe estar adaptado a la edad y capacidades del pequeño. No lo olvides, pues de lo contrario, si tiene demasiado nivel y es excesivamente complejo, solo lograrás que el chico se aburra, se frustre y lo abandone.

Es una herramienta de diagnóstico

Además, los laberintos para niños son herramienta de diagnóstico para saber qué tal es la línea de aprendizaje del chico. Puedes ver su percepción espacial, su rapidez de aprendizaje, su capacidad para la toma de decisiones, su ejecutiva y habilidad, si se lo pasa bien con este tipo de actividades o no, etc.

Así pues, un laberinto es mucho más que una simple herramienta para el niño. Es una actividad que permite sumar en el desarrollo infantil, creando bases sólidas en su aprendizaje.

Más beneficios del laberinto para niños

Pero, sumados a los beneficios que ya hemos mencionado, no podemos olvidar de otras ventajas que los laberintos para niños aportan a su formación y desarrollo:

–          Es una herramienta ideal para fomentar su persistencia. El niño querrá solventar el laberinto, por lo que insistirá hasta conseguir cumplir el objetivo. De ahí que sea importante ofrecerle versiones adaptadas a su edad, para evitar el aburrimiento, abandono y frustración. También nosotros podemos darle pistas, pero nunca hacerlo por él.

–          Es una herramienta que mantiene al niño ocupado y divertido. Así, el pequeño disfruta de una excursión activa entretenida que, además, le ayuda a formarse.

–          También fomenta la mente y el ingenio infantil. Un laberinto provocará que el chico tenga que esforzarse por encontrar la solución, localizar opciones creativas y buscar y rebuscar hasta obtener el resultado deseado.

–          Además, fomenta la capacidad motora del pequeño. De hecho, es un ejercicio excelente para que el chico mejore sus habilidades motoras finas, teniendo que guiar el dedo o lápiz por el camino correcto.

–          Si el laberinto es un ejercicio en grupo, también aporta para que los niños sean colaborativos, debatan, lleguen a consensos y trabajen en equipo.

Ya ves que los laberintos para niños son algo más que un mero entretenimiento. A la vez que se divierten, aprenden y crecen más plenos, felices y seguros de sí mismos.

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