Los niños cuentan con una gran cantidad de energía y, en ocasiones, nos cuesta seguir su ritmo. Realizar ejercicios con espalderas te ayudará a ganar resistencia y fortaleza, ambas imprescindibles para no rendirte.

Las espalderas son una construcción de madera con barrotes fijados a la pared francamente útiles por su alta versatilidad.

Desde niños, cuando empezamos a gatear, surge el interés por trepar a todo aquello que encontramos a nuestro alcance. Por lo general, los niños adoran trepar y, es una actividad que les resulta muy entretenida, por este motivo, puedes aprovechar este interés para que se ejerciten y, a la vez, fortalecerte tú también.

Las espalderas son un soporte perfecto para poder trepar y, en ellas, podemos realizar numerosos ejercicios muy beneficiosos tanto para adultos como para niños, ya que, nos permiten ejercitar prácticamente todo el cuerpo.

 

Beneficios de ejercitarse en unas espalderas

  • Obligación de razonar: es necesario el uso de la lógica para poder trepar y vencer las dificultades que plantean los ejercicios sobre espalderas. No creas que esto se aplica sólo a tu hijo, tu también deberás utilizarla.
  • Conexión valiosa entre el cuerpo y la mente: no basta sólo con ser atlético, es necesario guiar el cuerpo con la ayuda de la mente.
  • Canalización de energía: libérate del estrés que provoca el día a día. Además, también es muy útil para niños activos ya que les permite descargar su energía. Una actividad altamente recomendada para moderar la hiperactividad.
  • Desarrollo de la fuerza: la utilización de múltiples músculos para poder trepar es absolutamente necesaria. Los ejercicios con espalderas son fortalecedores, tanto para ti como para tú hijo, ¡sácales provecho!
  • Mejora del equilibrio y de la coordinación: ambas te serán útiles ya que mejoran tus funciones motoras y la sincronización de tus acciones. Esta mejoría también es aplicable en niños.

 

Ayuda a tu mente y mejora a diario

En cuanto a los aspectos psicológicos positivos que nos aporta la escalada mediante espalderas, podemos destacar la motivación y el afán de superación que genera en los niños. Los pequeños tienden a tomarse esta actividad como un reto e intentan superarlo de todas las maneras inimaginables. Lo mismo ocurre con los adultos, esa sensación de llegar a la meta y de superarse continuamente es francamente positiva.

Puedes proponerte subir de nivel cada día y tu hijo te seguirá el ritmo, ten en cuenta que eres un referente para él y su principal modelo a seguir, esmérate y sé un buen ejemplo.

 

Ayúdale a ser una persona cada vez más completa

Es muy importante también tener en cuenta las diferentes experiencias que provocan las espalderas en los niños como la altura o el vacío. La socialización es otro aspecto que no debemos olvidar porque, después del ejercicio, la gran mayoría comenta las sensaciones que ha tenido. Este intercambio de opiniones facilita y cohesiona las relaciones interpersonales. La socialización tendrá lugar tanto con sus amigos como contigo, escucha todo lo que te quiera transmitir, tú también puedes aprender de él y, además, contarle tus sensaciones.

Las espalderas también nos ofrecen un amplio abanico de posibilidades en la realización de ejercicios, a parte de su utilización como herramienta de escalada. Por ejemplo, su uso como aparato de soporte para realizar estiramientos es vital para la recuperación de los músculos. No olvides que, antes de que comencéis cualquier actividad juntos, es necesario realizar estiramientos para evitar posibles lesiones. Los estiramientos también pueden realizarse una vez finalizados los ejercicios, es más, lo ideal es realizarlos antes y después ¡notaréis una gran mejoría!

Otra opción viable para un aprovechamiento óptimo de las espalderas es su combinación junto con otros elementos como colchonetas o bancos. Esta combinación os ayudará a no caer en la rutina.

 

Ejercicios que podréis realizar juntos

A continuación, te proponemos varios ejercicios sencillos para que, tanto tu hijo como tú, podáis realizarlos:

Ejercicio 1

Subir y bajar por un banco sueco anclado en la espaldera, ya sea de frente, de lado o hacia atrás. Vigila que tu hijo no corra demasiado y pueda caerse.

Ejercicio 2

Si cuentas con un grupo de niños puedes colocar una colchoneta junto a las espalderas y hacer que jueguen al “pilla-pilla”. Los niños que se suban a la espaldera se salvan. No te quedes atrás, juega como uno más y vuelve a la infancia, ¡os lo pasaréis en grande!

Ejercicio 3

Realiza una marca en una de las barras de las espalderas y haz que se desplace hacia los lados. Al llegar a la marca, deberá girar sobre sí mismo sin perder el equilibrio. Enséñale cómo hacerlo y practícalo tú también.

Ejercicio 4

Haz que el niño se agarre con ambas manos a una de las barras superiores de las espalderas con la espalda apoyada sobre ellas, de esta forma deberá intentar subir las piernas, primero de una en una y luego ambas a la vez, contando como único punto de sujeción con las manos. Este ejercicio también puedes realizarlo tú, verás como notas una gran ejercitación tanto en los brazos como en las piernas.

Ejercicio 5

Otra práctica grupal muy divertida y motivadora es la carrera de relevos pero sobre las espalderas. Al igual que en el “pilla-pilla” tú también puedes participar con ellos o, ejercer de árbitro si crees que tu participación aventajará a tu equipo y la competición ya no será justa.

 

Pon en práctica estas actividades y lograrás fomentar su creatividad y adaptación al mundo exterior y tú te sentirás mucho más conectado a él, positivo y en forma.

 

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