Hacer el pino es una actividad que ayuda a mejorar la coordinación del cuerpo y también se trata de un ejercicio fantástico que puedes practicar junto a tu hijo sin necesidad de acudir a un gimnasio ni de complicarte mucho la vida. Además, los movimientos se vuelven realmente adictivos y, cuando empecéis, tendréis ganas de practicarlo a menudo ¡veréis qué divertido!

Quizás, como padre, cuando eras más pequeño te encantaba hacer el pino y pasabas gran parte de tu tiempo practicándolo de diversas formas, pero, puede que también fuese tu asignatura pendiente porque te daba miedo afrontar la postura. Este miedo es muy común porque puede que se te pasara por la cabeza que te ibas a caer o que te harías daño al no saber hacerlo correctamente. A veces, puede costarnos vencer los propios miedos, pero no hay satisfacción más grande que lograrlo.

Sin embargo, hacer el pino es una actividad sencilla y muy completa, sólo deberás seguir las instrucciones que vamos a presentarte y, al final, te va a encantar, puede que incluso seas tú el que le pidas a tu hijo que lo practiquéis y él te seguirá fascinado.

Por un momento, vamos a invertir las reglas del cosmos y sentiréis que la gravedad ya no va con vosotros, eso es cosa de otro planeta, ¡bienvenidos al maravilloso mundo de la ingravidez!

¿Por dónde empezamos?

Lo primero que debes tener en cuenta es el lugar en el que vais a practicarlo. Es importante que el suelo no tenga ningún desnivel y, para comenzar, lo mejor es que lo practiquéis contra una pared. Ten en cuenta que debe haber espacio libre porque, en caso de caída, es mejor caer al suelo que chocar contra un objeto. No olvidéis que la pared debe ser firme para no comprometer vuestra estabilidad.

 

Indicaciones a seguir

1- Un precalentamiento es primordial antes de cualquier actividad física por lo que, deberéis comenzar por ahí. Es importante fortalecer los brazos y las muñecas para hacer el pino, de esta forma, podéis comenzar con flexiones de brazos. Realizad varias tandas de 3 minutos cada una. Para un calentamiento más completo también podéis girar ambas muñecas sobre sí mismas como si fuesen las agujas de un reloj, probablemente si cerráis los puños os resulte más sencillo.

2- Colocad las palmas de las manos en el suelo ligeramente abiertas como si los dedos apuntasen hacia fuera de nuestro cuerpo. Mantened los codos firmes para que no se flexionen cuando empecemos a alzarnos.

3- En esta postura y con la manos en el suelo, encoged una rodilla estando esta semiflexionada y extended la otra. Es importante que, si somos diestros, la pierna que dejemos estirada para darnos impulso sea la derecha o, a la inversa, si somos zurdos.

4- Comenzad a impulsaros sobre la pared teniendo en cuenta que, también deberemos propulsar el torso hacia ella acompañando al impulso que ejecutamos con nuestras piernas. Prestad atención a la cabeza, el mentón debe estar pegado al cuerpo para mejorar considerablemente nuestra estabilidad.

5- Durante los impulsos hacia la pared recordad que todo el cuerpo debe acompañar al movimiento y, nuestro objetivo, es conseguir apoyar los pies en la pared. Una vez lo consigamos, lo más recomendable es apretar el abdomen y deberemos tratar de mantener los brazos estirados. Podéis colocar las piernas abiertas o cerradas, como os resulte más cómodo.

Y con estos sencillos pasos el éxito está garantizado. Id poco a poco e iréis notando un avance gradual. Si este ejercicio os impone bastante respeto podéis colocar en el suelo y pegada a la pared una colchoneta que os ayudará a no tener miedo de la caída.

Finalmente, cuando lo hayáis logrado, podéis intentarlo sin contar con una pared y salir al aire libre a disfrutar, podéis elegir un parque, la playa o el entorno que más os agrade.

Os aseguramos que, tanto tú como tu hijo, quedaréis hechizados con el encanto de ver el mundo del revés y, además, os sentiréis eufóricos ¡qué comience el desafío! ¿os atrevéis?

 

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